El dossier del número 80 de AL MARGEN (invierno 2011/12) irá dedicado al debate y la denuncia de todas las formas de represión
La represión y el estado son inseparables, se necesitan mutuamente. En esta etapa de crisis capitalista, al estado le corresponde la función de controlar y repremir la movilización social contra el sistema, que está surgiendo por doquier: desde EE.UU. a Yemen, de Londres a Santiago de Chile.
Para ese ejercicio de la represión contra la nueva disidencia no hay recortes en los presupuestos: nuevo armamento, más cárceles, cuerpos especiales contra las manifestaciones populares, sistemas sofisticados de vigilancia, etc.
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