Artículo recogido de la revista al Margen de Invierno 2010-11
IMPLICACIONES DE LAS REDES SOCIALES EN LA SUMISIÓN REINANTE.
La crítica a las llamadas redes sociales parece estar de moda en los últimos tiempos. A las denuncias a Tuenti por permitir el acceso y publicación de imágenes a menores de 14 años se unen ahora palabras como las de Andrés Calamaro para cerrar su Twitter o canciones como la de TOTE King diciendo algunas obviedades sobre las redes sociales.



EL ALMUERZO DE LA ARAÑA.


“Esos 140 caracteres pueden metérselos profundo en el medio del ojete, me importa tres
pepinos perder un segundo más en el rebaño de boludos con BlackBerry, coro de
subnormales”.
Despedida de Andrés Calamaro de TWITTER.

Deja un comentario divertido,
etiqueta-me, agrega-me, quiero ser tu amigo :)
Cuantos amigos, y que originales, ¡Todos con cubatas y cigarritos en los bares!
Y es que las fotos ya no son ni “pa” lucir,
son “pa” decir: ¡Yo estuve en ese fiestón! ¡No me lo perdí!
¡Cierra el puto Facebook ya!
Wooo Wooo
¡Cierra el puto Tuenti ya!
Wooo Wooo
¡Cierra el puto Twitter ya!
Woo Woo
¡Redees sociaales! ¡Redees Socialees!
Oh, Quiero “star en tos laoos! ¡Toos laoos!”
Mamáaaaa
Quiero “star en tos laoos! ¡Toos laoos!”
Papáaaaa
Quiero “star en tos laoos! Toos laoos!”
¡Y poner mi foto en grande y mi estado de animoo!
TOTE King, Redes sociales

La crítica a las llamadas redes sociales parece estar de moda en los últimos tiempos. A las denuncias a Tuenti por permitir el acceso y publicación de imágenes a menores de 14 años se unen ahora palabras como las de Andrés Calamaro para cerrar su Twitter o canciones como la de TOTE King diciendo algunas obviedades sobre las redes sociales. Esto demuestra que no es necesario ser un “radical” para darse cuenta de lo que chirría en este concepto de red cibernética. Pero más allá de lo obvio, a lo que posiblemente también se hará referencia en este artículo, el interés debe centrarse en lo que subyace detrás de todo esto, en reflexionar sobre en qué forma afecta la aparición de estas redes en nuestras condiciones de vida. En estas páginas no vamos a diseccionar todo lo relacionado con las redes sociales, pero si podemos establecer el inicio de una reflexión individual más profunda.

Algunos números de poca importancia
Empecemos por hablar un poco de estas redes como empresas que es lo que son en el fondo. La más potente actualmente parece ser Facebook, su nivel de ingresos no está demasiado claro, como el del resto, pero lo que podemos decir de la compañía creada por Mark Zukerberg es que su valoración en el año 2010 llegó a los 33.700 millones de dólares (fuente:El Mundo 26/08/2010) cifra que es solo una estimación para el momento en que la empresa decida cotizar en bolsa. Tuenti es su hermana pequeña española, se valoraba en 2008 en cerca de 60 millones de euros y fue muy comentada la inversión de la familia Polanco de unos 10 millones en la empresa de Zaryn Dentzel, finalmente adquirida por Telefónica en 2010 por 70 millones de euros (fuente: 20minutos 28/09/2010). Por último Twitter parece la más oscura de todas, creada por Jack Dorsay, Biz Stone y Evan Wiliams, mediante una inyección de fondos provenientes de capital riesgo que desde 2007 se eleva a los 55 millones de dólares. Esta es la única que desprecia públicamente el término “red social” posiblemente para escapar del perfil de usuario adolescente y entrar con fuerza entre los sectores profesionales.
Estas son las redes sociales en números, ese es el capital que mueven, la influencia real que tienen y que debe mover más intereses que simplemente el “contacta con amigos a los que perdiste la pista”.

Tejiendo los hilos
En un primer momento me vi tentado de titular este artículo “Redes antisociales”, pero bien pensado hemos de admitir que en realidad no son en absoluto antisociales, son muy sociales, pero dentro del tipo de sociedad que interesa al capitalismo: consumista, sin espacio para la reflexión, inmediata, mediatizada,... una sociedad encerrada en su casa tras una falsa ventana hacia la nada.
Hay un tema recurrente en este tipo de discusiones, el espejismo de que esta red es neutra, que se le puede dar un buen uso. En mi opinión no es posible un uso positivo de este tipo de redes, mucho menos un uso para la revuelta, tal vez pueda haber un uso revoltoso, nada más. No creo la afirmación de “depende de como lo uses” ya que el uso de la red es algo que viene definido desde arriba, tú no eres libre de utilizar la red en unos términos definidos por ti, la red se impone tanto si eres un snob modernete como un miembro de un colectivo social radicalizado, todos podremos recordar un clic que hicimos para permitir algo que nos prometimos no permitir jamás justamente por que la red está diseñada para ello, la social aún más. En la propia creación de la red se dejan claros sus usos posibles, la red es un espacio para adoctrinar y para vender, como el resto de medios.
Posiblemente esta proliferación de redes sociales es la prueba de la incomunicación real en un mundo sobresaturado de comunicación o de ideas de comunicación. En este avasallamiento de posibilidades el contenido, lo que se dice, deja de tener sentido, lo importante es decir, estar ahí, usar la red, lo importante es publicar un Tweet que diga:”mis vacaciones son la hostia” aunque en realidad estés cagando en el wáter de tu casa. Ambas afirmaciones importan lo mismo, es decir, nada, pero con la primera quedas mejor. También puedes subir una foto al Facebook diciendo, “la tía buena que me ligué el sábado” y en realidad es una pobre ilusa que accedió a hacerse una foto contigo por que eres un plomo, pero nada de eso importa, lo importante es estar, que no pase ni un día sin publicar nada, atormentados esclavos del “estado de ánimo” y la frase célebre para el perfil.
Estos ejemplos, aunque útiles, son poco importantes, lo preocupante es que también en los medios, llamémosles críticos, se cumple esta profecía del uso compulsivo de la red, artículos sin contenido, comentarios estúpidos y lugares comunes pueblan las páginas, perfiles, tweets ... del ala “crítica”, se puede escribir y publicar en el momento, ¿para qué pensar?
Esta necesidad y fe depositada en la red social debe tener que ver con la idea de pertenencia, pero en este caso llevada a mera ilusión de grupo, de hecho a los que usan estas redes les gusta llamarse comunidad. Esta ilusión de comunidad en la que no conoces a la mayoría de tus supuestos “amigos” afecta sobre todo a la gente más joven y vemos que se ha pasado de ser roker o heavy a ser del facebook o del tuenti. Vemos con asombro que el trato cara a cara se relega, que cada vez más se “queda” en fecebook o a través de facebook. Sorprendentemente las citas en la red son siempre exitosas y la gente se conecta a la hora convenida, mientras que las reuniones en el mundo real convocadas a través de facebook suelen ser fracasos en muchas ocasiones, en este caso me refiero a reuniones con algún tipo de contenido (citas personales, formación de grupos afines con vistas de continuidad) no a convocatorias de quedadas o fiestas, esas son multitudinarias por el hecho de que son tan virtuales como la propia red, duran lo que un clik, un ratito en una concentración convocada en Facebook o una noche de fiesta, punto.
Estas ilusiones de grupo ciertamente no pueden superar en la realidad la naturaleza virtual del vínculo, es decir, son terreno abonado para la desilusión y el sentirse defraudado ante el abrumador peso de la realidad. Los grupos permanentes creados en la red social no funcionan en muchos casos en el mundo real por el hecho de que tal vez nuestros compañeros virtuales no son tan simpáticos en la realidad, o no toman las cosas con la misma intensidad que nosotros. Si en la vida real estas cosas ya queman y los grupos de afines se pulen a veces hasta desaparecer, la desilusión creada en la virtualidad puede avivar este queme con gasolina.
Como decimos esto es especialmente preocupante en el caso de los más jóvenes. Ellos, que supusieron en el pasado la fuerza primaria de muchos estallidos de revuelta como el mayo francés o las revueltas estudiantiles de los 80, hoy en su mayoría no reclaman espacios, ni les preocupa un futuro más que problemático. Están repletos de vagas ideas sobre el éxito y el famoseo y saciados en su afán de expresión dado que se ha puesto a su alcance el espacio infinito, un lugar sin limitaciones de tiempo, ni geográficas, un espacio que no les demanda esfuerzo (sólo información, como veremos más adelante), ..., el mundo virtual en el que todo es posible aunque sea falso.
La red social bombardea constantemente con ideas sobre lo que debemos consumir, cuál debe ser nuestro aspecto, cuál es la idea de realidad y sí, esto ha pasado siempre con otros medios, pero actualmente en un espacio irreal por definición, en el que la experimentación se ve atropellada por la imposición de estándares generados en “comunidad” ¿cómo podemos establecer una comprensión crítica y sintetizar una idea propia de la realidad? Hoy triunfa la frase “lo he leído en internet”; es suficiente.
Ese poder que da el homogeneizar los hábitos de tanta gente (400 millones en facebook, 9 en tuenti, 75 en twetter) y el hacerlo hasta el punto de evitar cualquier cuestionamiento por su parte se consigue en muchos casos haciendo rozar a los “usuarios” los límites de la esquizofrenia. En algunos casos esos límites se traspasan y encontramos personas que prefieren evitar cualquier tipo de relación real y vivir únicamente en el ciberespacio, otros que se consideran adictos a la red social y el resto, como los buenos ludópatas, intentan que su vicio interfiera lo menos posible en su existencia, pero ese desapego de la realidad, esa formación de realidades paralelas que conquistan los espacios de la realidad misma acaba haciendo mella en todos en la ausencia de cuestionamientos, en la necesidad enfermiza del “aquí y ahora”. De esta formación de realidades paralelas hay un ejemplo que llega al esperpento, la red SECOND LIFE, un mundo paralelo en el que definir desde cero quien soy y ser otro en esa segunda vida. Más gracioso es si cabe el hecho de que haya negocios “reales” en los que se mueve dinero real en second life, que tengas que pagar entre 10 y 100 dólares para poder “adquirir terrenos” y “construir” y que Gaspar Llamazares se montara un mitin en ese mundo virtual de la misma forma que los U2 se montaron un concierto.
¿En qué sentido nos adoctrinan las redes sociales? En primer lugar en la total ausencia de compromiso y responsabilidad, si la cosa no funciona te borras, te creas otro perfil y punto, nada tiene consecuencias, por tanto no se puede esperar nada con cierta coherencia y continuidad.
En segundo lugar mutila nuestra capacidad de decisión racional fomentando nuestra compulsividad, en una hora de red en los espacios concebidos como “sociales” nos asaltan encuestas, ofertas, invitaciones, anuncios: pulsa aquí, has ganado, juega con nosotros, compra marcas, ... esta compulsividad se expresa también en la poca reflexión que hay en los contenidos de la que hablamos antes, publica o muere.
En tercer lugar aviva nuestra componente exhibicionista, a nivel de fotos, comentarios más que personales, uso de redes para ligar,... pero esa es la punta del iceberg. El exhibicionismo que interesa es el de los datos, el perder el miedo a ese limbo de información que es la red; quien soy, que me gusta, que hago con frecuencia, como me desplazo, que compro, ..., como pienso. Mostrar esta información es mucho más sencillo cuando hemos perdido la vergüenza de subir fotos, nuestra imagen, en actitudes más que picantes, cuando nos hemos acostumbrado a compartir con los demás nuestras reflexiones, sin juzgar quien y qué uso puede hacer de esa información. El vivir bombardeados por esos estímulos, en un ambiente que creemos próximo y familiar, controlado (en el fondo estoy en el salón de casa), nos hace regalar cuanto somos a ese gran grupo experimental que es la red pensando que no tiene importancia, que no es para tanto, pero mientras se aprueban leyes, se ponen nombres a los productos para que sean mejor aceptados, se pulen los discursos para que se admitan por la mayoría...
En cuarto lugar la red social amodorra conciencias haciéndonos creer que somos alguien en su seno: publicamos tweets, tenemos un blog, nuestro perfil de tuenti tiene 300 visitas diarias, hemos recibido 100 propuestas de amistad en facebook,... somos una parte importante de la red, así que en quinto y último lugar crea defensores acérrimos del statu quo; “el facebook que no me lo toquen” y todo lo que lo sustenta tampoco. Por alguna razón cada día se crean redes nuevas y los capitostes de la informática pugnan por que la suya sea la red de moda, el dispositivo de moda, ...
Con todo esto la red nos va atrapando, la confianza nos adormece, el espacio se estrecha, la rendición sobreviene y acabamos siendo el almuerzo de la araña.

Jordi Quiñonero Oltra
(sí, sí yo también tengo un blog).

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