Artículo extraído de la Revista al Margen 68, la Autogestión. Escribo esto desde la rabia. Muchísima rabia. Siempre pensé que la autogestión tenía mucho de resistencia y antimilitarismo. Les cuento: esto iba a ser un escrito más técnico a partir de la experiencia de nuestra biblioteca, la que estamos levantando y para la que ya habíamos encontrado local: una hermosa casa en el centro de Asunción, Paraguay, con una hermosa vista desde la terraza del segundo piso, con grandes ventanas y ventanales, con espacio para recibir esas visitas y en suma todas las condiciones para proporcionarnos una felicidad modesta.

A partir del dinero que habíamos ahorrado, de los libros que hemos juntado con los aportes solidarios de gente y organizaciones de España, Chile, Argentina, Paraguay y unos cuantos otros lugares y de todo el material acumulado con el propósito de levantar la biblioteca, nos hicimos del ánimo y de la certeza de querer por sobre todo abrir este espacio con un contenido diverso y bastante atrevido para lo que hay hoy por hoy en Paraguay.

Nos juntamos un grupete de feministas, antimilitaristas, anarquistas y decidimos avanzar en la construcción de nuestra querida y autodefinida biblioteca anarquistafeministaantimilitaristaanarco-feministakuir, la primera del ramo en Paraguay. El sábado 31 de enero Natu y Vero, que habían presentado toda la documentación requerida formalmente, cerraron el trato, firmando Natu, por una cuestión de practicidad,  el contrato por nuestra parte, pero siendo Vero igualmente responsable del acuerdo. Dos de tres hermanas dueñas de la casa firmaron por la parte arrendadora. Días antes conversaciones iban y venían con una de las dueñas que actuaba como representante de la parte arrendadora, en las conversas asomó su cristianismo militante, asunto que no nos cayó bien pero aplicamos el “negocios son negocios” y soportamos su perorata espiritualista y seguimos adelante.

En medio de las promisorias conversas con la dueña, nuestro entorno amplio se entusiasmaba y nos apoyaba. El lunes 2 de febrero la dueña de la casa llamó alarmada, molesta porque no le habíamos contado que una de las co-responsables del contrato era lesbiana. En las conversaciones posteriores la dueña de la casa, futura biblioteca, se mostró prejuiciosa, intolerante, discriminadora, lesbo y homofóbica. Finalmente, anuló el contrato, nos devolvió el dinero y nos dejó enrabiados y dañados.

Con lo cual: acciones directas para denunciar el hecho, movilizar a todo nuestro entorno (anarquista, feminista, familiar, amistoso, etc.) para las acciones que impidan se asiente la impunidad en torno a este hecho. Reforzar, reconstruir redes y alianzas, aclarar propósitos, asambleizar procesos, en eso estamos.

Autogestión es una palabra relativamente nueva que traduce una práctica antigua en Paraguay y en Latinoamérica. Una práctica anti-estatal, para-estatal y extra-estatal. Autogestionadas fueron las luchas anticoloniales de las resistencias indígenas, persistentes aún hoy, autogestionadas buena parte de las luchas independentistas ante las monarquías europeas, autogestionadas las luchas independentistas contra el imperio en Puerto Rico, autogestionadas las revoluciones y revueltas libertarias del magonismo, el zapatismo, la fora argentina, la Patagonia rebelde y tantas otras. Autogestión como resistencia, como lucha antirrepresiva, como respuesta social al abandono y a la miseria. Autogestión es la forma en que la educación popular y pública se implementó históricamente en América latina: a partir de iniciativas locales, propias, construyendo literalmente las escuelitas con las manos, enseñando bajo el árbol si era necesario, sin esperar nunca que el estado viniera a hacerse cargo del problema. Ya después aparecía –y aparece- siempre Don Estado a normalizar y usufructuar de lo hecho y construido.

Autogestión es resistencia y creación de alternativas, formas de vida. Desde antes de las experiencias okupas en Latinoamérica, ciudades, pueblos, villas enteras fueron construidos y siguen siendo construidos por comunidades que decidieron autogestionar (no bajo ese rótulo) el problema de la vivienda y la urbe. Nuestras ciudades han sido creadoramente autogestionadas por los pueblos que la habitan, pasando a llevar, anulando en la práctica la mayor parte de las veces el culto a la propiedad, que en un juego dialéctico, los estados y los municipios se encargan continuamente de re-normatizar, enrielar, propietarizar, disminuir, cooptar.

La autogestión  como resistencia y creación tiene un alto componente antimilitarista en nuestras sociedades latinoamericanas, expuestas al expolio y dominación militar-estatal para afirmar identidades nacionales impuestas por elites mentalmente colonizadas y colonizantes aún.

Paraguay tiene aún una historia de su autogestión en lucha que construir. Nuestra breve historia de la biblioteca anarquistafeministaantimilitaristaanarco-feministakuir y los obstáculos que ha encontrado para realizarse, se suma a esa historia y pretende potenciarla, impulsando procesos de autonomización de los movimientos sociales e impulsando también la práctica de la acción directa cómo cotidiano en las luchas sociales de los movimientos sociales del Paraguay, del Cono Sur y de toda Latinoamérica.

Pelao Carvallo

Asunción, febrero 2009






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Palma, 3 bajo
Tel. 96 392 17 51
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