Este es el primer comunicado del Grupo Anarquistas de Vallekas que se está repartiendo por las calles de este barrio.
Somos un grupo de anarquistas del barrio que hemos decidido organizarnos con el propósito de difundir nuestras ideas y alternativas ante los diversos problemas que tiene el barrio y sus habitantes, además de trabajar con la intención de crear un espacio y un referente anarquista en Vallekas.
En estos tiempos se puede ver claramente que el ansia de los capitalistas por multiplicar su riqueza no tiene límites y cómo no dudan en condenar a países enteros a la miseria que representa la precariedad y la falta de los recursos más básicos. Y también se puede ver a donde nos está llevando su codicia. Durante años hemos vivido engañados creyendo en las bonanzas que ofrecía el sistema capitalista y contentos por poder consumir alegremente. Pero ahora los que están contentos de verdad son los bancos y los empresarios que no han dejado de enriquecerse y a los que se les dan toda clase de facilidades para que sigan manteniendo su situación privilegiada. Y mientras las condiciones laborales no han dejado de deteriorarse, ya estuviera el PP o el PSOE en el gobierno, además de la tan manida moderación salarial a la que siempre se refiere la patronal para que la creación de puestos de trabajo sea supuestamente factible. Durante tantos años de bonanza económica sólo nos han dado precariedad laboral y moderación salarial. Los gobiernos no han dejado de dictar leyes que han beneficiado a los capitalistas en detrimento de los trabajadores dejando patente a quien sirven en realidad. La causa de la presente crisis es clara, se ha dicho en todos los foros, la avaricia de los capitalistas por querer más sin control ninguno. La consecuencia la estamos sufriendo con el paro, los desahucios, el encarecimiento de precios y, en definitiva, con una mayor desigualdad e injusticia que no deja de crecer día a día. Para nosotros sólo quieren el esfuerzo diario y para ellos el beneficio aunque sea por encima de nuestro cadáver.

En otra baza de la misma partida se escenifica, por enésima vez, el torpe juego de estos aprendices de trileros. El PSOE levanta el cubilete y enseña el diente de leche a un PP desdentado. Nada grave, pequeños desencuentros de una pareja que hace un par de veranos hicieron manitas constitucionales bajo el acogedor paraguas de la Troika que desplegó todas sus artes celestinescas para concluir en un parto prematuro que trajo al mundo un autómata robotizado llamado "modificación del artículo 135" alias "todo para el poder financiero migajas, si sobran, para el pueblo".

Sin duda existieron hace tiempo grupos anarquistas en el Magreb, que reagrupaban a árabes y europeos. Pero los éxodos de la población y los regímenes autoritarios surgidos de la descolonización lo barrieron todo. Existía también la tradición del tatuaje en tres puntos, que significaban tres desobediencias: desobedecer a Dios, desobedecer a la familia, desobedecer al poder. Después, el pueblo se sublevó contra la dictadura de Ben Alí. No obstante, entre la revuelta y el paso al anarquismo, es decir, a un anarquismo reivindicado, asumido y organizado con el fin de cambiar realmente las cosas, el abismo es relativamente grande.
Se ha pasado de estar harto en Túnez, donde varios factores han llevado a unos y otros, que contribuyeron con sus propias manos a derribar el régimen, a reivindicar de manera explícita el anarquismo. La insatisfacción es el efecto más fuerte frente al autoritarismo reinante en el seno no solo de los regímenes políticos sucesivos, sino también entre los partidos de izquierda y de extrema izquierda. Los principios y la historia anarquistas han sido descubiertos gracias a las informaciones disponibles en la red (que ha desempeñado un papel importante), o a través de Europa (a través de los emigrados o los estudiantes tunecinos de Francia).

“Lo universal es lo local sin muros”
(Miguel Torga)
En el movedizo mundo del neoliberalismo de Estado en que estamos insertados, la acción política realmente emancipadora progresa superando estereotipos. O sea, no sólo rebatiendo a los tradicionales enemigos, vulgo derecha, sino también denunciando a quienes desde una sedicente izquierda reproducen valores letales. Ser proactivos a la par que reactivos es una de las prerrogativas de la verdadera agenda democrática. Movilizarse exclusivamente en el marco electoral, solapando las agresiones cotidianas, seca la iniciativa personal y contribuye a una destrucción de la responsabilidad que inhabilita cualquier mejora social ambiciosa.
Ahí tenemos al Partido Popular en el gobierno, haciendo lo indecible para sacarse de encima los casos Gürtel, Bárcenas y otros tantos de semejante calaña, en un ritual que se repite cada vez que la derecha más reaccionaria de Europa logra el poder tras el fiasco de la izquierda. Y ahí va también, a la zaga de la corrupción que no cesa, el Partido Socialista Obrero Español amagando con oponerse colocando el intermitente a la izquierda para luego girar a la derecha. Baste el ejemplo estelar de Alfredo Pérez Rubalcaba, que al día siguiente de publicar El País los papeles de “Luis el cabrón” exigía en el Parlamento la dimisión inmediata de Mariano Rajoy y hoy apadrina un “gran acuerdo político” con el presidente cuando recién los tribunales empiezan a actuar. Reunión de pastores…
Pero el problema se enquista cuando otras fuerzas, que se prometen más a la izquierda y con mayor crédito social, entran en concurso institucional compartiendo sus vicios, prácticas y manoseos. Cuando eso ocurre es que lo que extramuros se exhibía como esperanzada alternativa al statu quo está mutando a simple,robótica e insípida alternancia. Por eso es fundamental prestar atención a esos indicios que, a trancas y barrancas, nos van advirtiendo de donde está el incendio. No solo los drones, el fuego amigo también mata.

Esto significa que el movimiento 15M no es una organización al uso, no es catalogable, no es homogéneo, es complicado dotarlo de corporalidad, no es tangible, no es concreto, no está definido, ni identificado, ni personalizado, no hay una interlocución reconocible, sino que responde a un “espíritu”, a una forma de hacer las cosas, a un estilo de entender la acción y la movilización social, a un estilo de participar, de articular, un estilo de intervenir en la vida pública, de construir tejido social.
La gran pregunta, el gran interrogante que se plantea la sociedad y sus organizaciones sobre el 15M, obviamente, formulada desde fuera del 15M, la gran preocupación, quizás obsesión, que se plantea la clase política en concreto, es poner cara al 15M, configurarlo en algo real, una realidad de programas, reivindicaciones, un instrumento tangible de lucha con el que se pueda hablar, concretar, consensuar, convencer, manipular, coaptar, patrimonializar, etc.


La Asociación Isaac Puente nace en Vitoria en el año 1984. Desde entonces nuestro objetivo principal ha sido dar a conocer la historia del anarquismo español. Al principio nos dedicamos a mantener correspondencia con protagonistas de esa época y con grupos y entidades de carácter anarquista, publicamos un boletín, guías confederales y antiautoritarias y reunimos una importante biblioteca y un gran archivo de publicaciones libertarias. Todo esto se donó a diversas fundaciones anarquistas, entre ellas la FAL. Después centramos nuestra actividad en divulgar por todos los medios a nuestro alcance la historia del anarquismo español, que no es ni por asomo la que se contaba (y se cuenta) en la historia oficial.

Una golondrina no hace verano. Cierto. Pero recurrir a la trágala de las ”ovejas negras” o “las manzanas podridas” para evitar dar cuenta y y razón de los escándalos que afectan a Comisiones Obreras y UGT, y a los partidos de la izquierda consorte, es hacernos candidatos a institucionalizar la corrupción. Con el absoluto respeto que merecen los millones de trabajadores que han depositado su confianza en esas formaciones, un mínimo de imperativo ético y democrático exige proclamar que lo que se está sabiendo del caso EREs en Andalucía es mucho más que un adventicio daño colateral. Las decenas de millones de dinero público destinado a subvencionar el paro desviados a bolsillos privados, el enriquecimiento de significados exdirigentes sindicales y políticos, la tolerancia mostrada por los responsables socialistas de la Junta que en su día ocupaban puestos de máxima responsabilidad en el área de Economía y Hacienda e incluso el solapamiento de los hechos facilitado por Izquierda Unida al formar gobierno con una clase política bajo sospecha, no pueden dejarse a beneficio de inventario.
En los próximos días se va a celebrar en Oviedo una asamblea general para poner en marcha una Colectividad en donde sus integrantes pondrán en común sus recursos y necesidades. Se trata de crear un mercado de intercambio libre, sin dinero, y en el contexto de la cultura económica del comunismo libertario. La experiencia tratará además de paliar las necesidades de personas que se han visto abocadas a situaciones de necesidad a consecuencia del sistema antieconómico capitalista y estatista, que explota a los trabajadores en beneficio de la gran empresa, la banca y el Estado. Aunque la colectividad es abierta la iniciativa surgió en el seno de la CNT asturiana, tras una Conferencia de Militantes sobre la necesidad de crear redes de apoyo mutuo que se desarrolló meses atrás en Candás. Posteriormente se han ido sumando otras personas ajenas a la organización pero afines. Los primeros movimientos constituyentes de la Colectividad comenzaron en noviembre de 2012. Esta primera etapa, meramente estadística, sirvió para recoger y sistematizar los datos de las personas interesadas en integrarse en la Colectividad, así como los recursos activos y pasivos que cada cual está dispuesto a compartir. Asimismo se ha contactado con diversos grupos y personas individuales para explicarles la génesis, el sentido y finalidad de la Colectividad, entre ellos la Red de Apoyo Mutuo de Asturias, la Cooperativa Integral Asturiana, la Asociación Trueque Siero la Red Asturiana de Comunidades de Trueque y la Asociación de Productores y Consumidores de Asturias, en el centro social La Madreña, de Oviedo. De momento hay ya una treintena de personas dispuestas a formar parte de la Colectividad.